GastroLata convierte la conserva en protagonista de la cocina contemporánea

Molina de Segura reunió durante dos jornadas a productores, cocineros y público en torno a un producto profundamente ligado a la historia industrial y gastronómica de la Región de Murcia.

Abrir una lata suele ser un gesto sencillo, casi automático. Sin embargo, detrás de una buena conserva hay una materia prima escogida en su punto, una técnica precisa y muchas horas de trabajo. GastroLata quiso detenerse en ese proceso y mirar la conserva desde otra perspectiva: no como un recurso de última hora, sino como un alimento capaz de ocupar un lugar propio en la gastronomía actual.

La Plaza de España de Molina de Segura acogió los días 19 y 20 de junio esta edición del festival, con entrada libre y un programa desarrollado durante el día y la noche. Durante ambas jornadas, el centro de la ciudad se convirtió en un espacio de degustación, cocina en directo y encuentro entre productores, profesionales de la hostelería y visitantes.

Festival Gastrolata 2026

Un festival en una ciudad conservera

La celebración de GastroLata en Molina de Segura tiene una relación directa con la historia del municipio. La industria conservera fue durante décadas una pieza esencial de su economía y dejó una huella que todavía se reconoce en el paisaje urbano. Siete antiguas chimeneas industriales continúan en pie como testimonio de aquellas fábricas que transformaban los productos de la huerta y daban trabajo a buena parte de la población.

El festival recuperó esa memoria sin quedarse anclado en ella. La conserva que hoy llega a las tiendas especializadas, a los bares y a los restaurantes ha ampliado sus registros. Junto a las elaboraciones tradicionales aparecen productos artesanos, pequeñas series, ahumados, escabeches cuidados y recetas que prestan tanta atención al contenido como a su presentación.

Quince expositores de alimentación y bebidas participaron en el encuentro, acompañados por otras empresas vinculadas al sector gastronómico. La muestra permitió conocer conservas vegetales, productos del mar, aceites, dulces y bebidas, con una presencia destacada de firmas murcianas.

Entre ellas estuvo Àlkacil, especializada en conservas vegetales artesanas elaboradas con productos de la huerta y un característico toque ahumado obtenido en horno de leña de olivo. Su propuesta resume bien una de las ideas presentes en GastroLata: conservar no significa inmovilizar un alimento, sino trabajar con él para prolongar su sabor y añadirle nuevos matices.

Cocinar a partir de una lata

Los showcookings ocuparon una parte importante del programa. Por los fogones pasaron distintos cocineros, entre ellos Sonia Egea Latorre, José Nicolás, de Rincón de Pepe, y Juan Párraga, de La Tasca de Noah. Sus demostraciones mostraron las posibilidades de la conserva cuando se combina con criterio y sin disfrazar el producto principal.

También participó Samuel Ruiz, responsable de Colmado San Julián y Bar Verónicas, dos establecimientos murcianos donde las latas tienen una presencia reconocible. Su cocina demuestra que no siempre es necesario someter el producto a grandes transformaciones. Una buena conserva puede servirse con un aliño preciso, un pan adecuado o una guarnición que respete su textura y su punto de sal.

El programa se completó con degustaciones, talleres, maridajes, actividades familiares y un concurso para elegir la mejor tapa elaborada con productos en conserva. La música también formó parte de las noches del festival, con la actuación de El Relente y una sesión dedicada a la salsa y la bachata.

Gastrolata 2026 sardinillas en aceite de oliva

Mucho más que una solución rápida

Uno de los principales aciertos de GastroLata fue reunir en un mismo espacio la dimensión industrial, doméstica y gastronómica de la conserva. Durante generaciones, las latas han permitido guardar durante más tiempo frutas, hortalizas, pescados y mariscos. Hoy, además, forman parte de una nueva cultura del aperitivo y de una cocina que valora el origen, la calidad y la trazabilidad.

La Región de Murcia mantiene un peso importante en este sector. Las exportaciones agroalimentarias regionales se sitúan cerca de los 3.800 millones de euros y la industria conservera vegetal representa aproximadamente el 17 % de las exportaciones españolas de esta actividad, según los datos difundidos con motivo del festival.

GastroLata dejó una imagen alejada de la despensa apresurada. La lata apareció como un pequeño recipiente lleno de territorio: la huerta murciana, el trabajo de las fábricas, los productos del mar y una forma de conservar alimentos que ha sabido adaptarse al gusto actual. En Molina de Segura, donde esa industria forma parte de la memoria de muchas familias, el festival encontró un escenario con sentido y una historia que contar.

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