Mandarin Oriental Ritz, Madrid, devuelve a su emblemático Palm Court la esencia del tradicional té de la tarde británico. Una experiencia gastronómica dirigida por Quique Dacosta que combina los grandes clásicos del Afternoon Tea con una delicada selección de pastelería inspirada en las obras maestras del Museo del Prado.
Hay costumbres que sobreviven al paso del tiempo porque conservan algo que difícilmente puede sustituirse: el placer de disfrutar de las cosas sin prisas. Tomar el té a media tarde es una de ellas. Una tradición nacida en la Inglaterra del siglo XIX que encontró en los grandes hoteles europeos uno de sus escenarios más distinguidos y que, en Madrid, lleva más de cien años vinculada a la historia del Ritz.
Inaugurado en 1910, durante el reinado de Alfonso XIII, el hotel madrileño convirtió el té de la tarde en una de sus ceremonias más reconocibles. Hoy, Mandarin Oriental Ritz, Madrid recupera la versión más clásica de su Afternoon Tea, reivindicando el valor de una tradición en la que importan tanto la calidad de los productos como el ambiente, el servicio y el tiempo dedicado a disfrutarlos.
El escenario elegido no podía ser otro que Palm Court, el histórico salón del hotel, bajo su característica cúpula de cristal. Un espacio que conserva la elegancia de los grandes establecimientos europeos de principios del siglo XX y que invita a recuperar una costumbre cada vez menos habitual: sentarse a conversar sin mirar el reloj.
Los grandes clásicos del Afternoon Tea británico
La nueva propuesta, concebida bajo la dirección gastronómica del chef Quique Dacosta, recupera los elementos esenciales de esta ceremonia británica, comenzando por una selección de pequeños bocados salados en los que el producto y la elaboración artesanal ocupan un lugar destacado.
El recorrido incluye salmón escocés ahumado sobre brioche artesanal, lobster roll de bogavante, huevo mimosa con caviar imperial y roast beef de solomillo de ternera. Tampoco falta el tradicional sándwich de pepino y eneldo, probablemente una de las elaboraciones que mejor representan la historia del té de la tarde inglés.
Son preparaciones pensadas para degustarse en pequeñas porciones, siguiendo la costumbre original del Afternoon Tea, donde la variedad y el equilibrio entre sabores resultan tan importantes como la presentación.
Después llegan los scones recién horneados, una de las piezas imprescindibles de cualquier servicio de té británico que se precie. En el Ritz se elaboran en la propia cocina y se acompañan de clotted cream, la tradicional crema inglesa de textura espesa, lemon custard y mermelada casera de frutas de temporada.
Su presencia recuerda que, por mucho que evolucione la alta gastronomía, determinadas recetas continúan siendo insustituibles cuando se preparan con buenos ingredientes y respeto por su origen.

Del Museo del Prado a la mesa: el arte convertido en pastelería
La personalidad madrileña aparece especialmente en el apartado dulce, donde el equipo de pastelería ha encontrado una interesante fuente de inspiración en algunas de las grandes obras conservadas en el cercano Museo del Prado.
La relación entre el hotel y la pinacoteca no es únicamente geográfica. Ambos forman parte de uno de los entornos culturales más importantes de Madrid, y esa proximidad se traslada ahora a una colección de pequeños postres que establece un diálogo entre pintura y gastronomía.
Entre las propuestas destaca un Saint-Honoré inspirado en Las Meninas, de Diego Velázquez, una reinterpretación de uno de los grandes clásicos de la repostería francesa que toma como referencia la célebre obra del pintor sevillano.
También figura un flan parisino de hierba luisa y limón, inspirado en El jardín de las delicias, de El Bosco, una combinación que aporta notas frescas y aromáticas a este tradicional pastel francés.
La tercera creación es una Charlotte de ruibarbo, fresas y champán inspirada en La duquesa de Alba, de Francisco de Goya. Una propuesta que completa este pequeño recorrido artístico y permite introducir un elemento diferenciador sin apartarse del espíritu clásico de la ceremonia.
La selección demuestra que la tradición y la creatividad no tienen por qué estar en conflicto. En este caso, las referencias artísticas aportan una identidad propia a una experiencia gastronómica de origen británico, pero profundamente integrada en la historia del hotel madrileño.
El té, verdadero protagonista de la ceremonia
Aunque los bocados salados y la pastelería tienen un papel importante, el verdadero protagonista sigue siendo el té.
La experiencia se acompaña de una cuidada selección de variedades de procedencia inglesa y oriental, recuperando la importancia de esta bebida en una ceremonia que, con el paso de las décadas, se convirtió en un símbolo de la hospitalidad de los grandes hoteles.
El Afternoon Tea nació en la aristocracia británica del siglo XIX, cuando Anna Russell, duquesa de Bedford, popularizó la costumbre de tomar té acompañado de pequeños refrigerios para aliviar la espera entre el almuerzo y la cena. Aquella práctica doméstica terminó convirtiéndose en un acontecimiento social que pronto se extendió por los salones de Londres y, posteriormente, por los hoteles más elegantes de Europa.
El Ritz de Madrid incorporó esta tradición desde sus primeros años, cuando sus salones eran punto de encuentro de la aristocracia, la diplomacia y la sociedad madrileña.
Más de un siglo después, el hotel mantiene ese vínculo con su pasado, adaptándolo a una clientela que busca experiencias gastronómicas cuidadas, pero también lugares con historia y personalidad.
Una tarde en uno de los grandes hoteles históricos de Madrid
La recuperación del Afternoon Tea clásico encaja con la identidad del Mandarin Oriental Ritz, uno de los principales exponentes de la hotelería histórica española.
Su edificio de estilo Belle Époque, situado junto al Museo del Prado y a pocos pasos del parque del Retiro, forma parte del paisaje monumental de Madrid desde hace más de un siglo. Tras su renovación y su incorporación a Mandarin Oriental, el establecimiento ha reforzado su propuesta gastronómica bajo la dirección de Quique Dacosta, responsable también del concepto culinario de sus restaurantes y bares, entre ellos Deessa, galardonado con dos estrellas Michelin.
Sin embargo, no todas las experiencias gastronómicas requieren la solemnidad de un gran menú degustación. El té de la tarde ofrece otra manera de acercarse al hotel, de disfrutar de sus salones históricos y de recuperar una ceremonia que pertenece tanto a la tradición europea como a la memoria del propio Ritz.
En una ciudad donde la oferta gastronómica se renueva constantemente, el Afternoon Tea del Mandarin Oriental Ritz propone algo diferente: recuperar el placer de una tradición que no ha perdido su razón de ser.
Horarios y precio del Afternoon Tea en Mandarin Oriental Ritz, Madrid
El servicio se ofrece todos los días en Palm Court, el salón situado bajo la cúpula de cristal del hotel.
Dirección: Plaza de la Lealtad, 5, Madrid.
Horario: Dos turnos diarios, a las 16:00 y a las 18:00 horas.
Precio: 60 euros por persona.
Lugar: Palm Court, Mandarin Oriental Ritz, Madrid.
Web: www.mandarinoriental.com
