Añade aquí tu texto de cabeceraLo que comenzó como un destello en las pantallas de millones de usuarios de TikTok, mostrando una barra de chocolate verde esmeralda con un corazón crujiente, se ha transformado en un fenómeno gastronómico de alcance planetario. El 'boom del pistacho', originado en una chocolatería de Dubái, ha encontrado un eco imparable en la industria alimentaria, llegando a rincones insospechados y demostrando el poder de las redes sociales para dictar las tendencias de sabor a nivel global.
El detonante fue un vídeo viral que mostraba el interior de una tableta de chocolate con crema de pistacho y masa kataifi (un hojaldre fino típico de Oriente Medio). Las imágenes, que acumularon más de 120 millones de visualizaciones, desataron una fiebre global. Grandes multinacionales como Lindt o Lidl se apresuraron a lanzar sus propias versiones, y la demanda se disparó hasta tal punto que el precio del pistacho aumentó más de un 50%, provocando tensiones en la cadena de suministro a nivel internacional.
El fenómeno 'Dubái' en el corazón de Argentina
Pero lo más fascinante de esta historia es cómo una tendencia nacida en una red social y popularizada en Europa ha viajado para arraigarse en las economías locales de medio mundo. Un ejemplo paradigmático es el de la ciudad de Junín, en el corazón de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Allí, el "Chocolate Dubái" ha pasado de ser una rareza a consolidarse como un producto estrella en heladerías, dietéticas y chocolaterías artesanales.
Massimiliano Yebrin, propietario italiano de la heladería Vivere Bene en Junín, observa con asombro este cambio cultural. "Siendo nativo de Italia, donde el pistacho siempre tuvo un protagonismo muy importante, diría casi una tradición, noté fuertemente este cambio en los paladares argentinos", explica. "Al principio los clientes no elegían ese sabor, pero hoy creo que el chocolate Dubái fue uno de los grandes impulsores de esta moda". Su respuesta fue lanzar un yogurt especial dedicado al pistacho Dubái, que se ha convertido en un éxito de ventas.
La fiebre no se ha quedado ahí. Empresas locales como Pasticcino, una fábrica de alfajores y galletitas ubicada cerca de O'Higgins, han visto en esta tendencia una oportunidad de negocio. Han lanzado su propio 'alfajor Dubái', un producto que combina dos cookies de chocolate bañadas en semiamargo con un relleno de crema de pistacho y auténtico kadaif tostado. Gonzalo Perrin, cofundador y CEO de Pasticcino, lo tiene claro: "Era una tendencia de mercado a la cual no podíamos estar ajenos. Se vendía bien, era una posibilidad de desarrollar nuevos canales. El público responde muy bien a la novedad".
Massimiliano Yebrin, propietario italiano de la heladería Vivere Bene en Junín, observa con asombro este cambio cultural. "Siendo nativo de Italia, donde el pistacho siempre tuvo un protagonismo muy importante, diría casi una tradición, noté fuertemente este cambio en los paladares argentinos", explica. "Al principio los clientes no elegían ese sabor, pero hoy creo que el chocolate Dubái fue uno de los grandes impulsores de esta moda". Su respuesta fue lanzar un yogurt especial dedicado al pistacho Dubái, que se ha convertido en un éxito de ventas.
La fiebre no se ha quedado ahí. Empresas locales como Pasticcino, una fábrica de alfajores y galletitas ubicada cerca de O'Higgins, han visto en esta tendencia una oportunidad de negocio. Han lanzado su propio 'alfajor Dubái', un producto que combina dos cookies de chocolate bañadas en semiamargo con un relleno de crema de pistacho y auténtico kadaif tostado. Gonzalo Perrin, cofundador y CEO de Pasticcino, lo tiene claro: "Era una tendencia de mercado a la cual no podíamos estar ajenos. Se vendía bien, era una posibilidad de desarrollar nuevos canales. El público responde muy bien a la novedad".
Un clásico con proyección de futuro
El éxito del pistacho reside en una combinación ganadora: es un producto percibido como saludable —rico en proteínas, grasas saludables y antioxidantes—, con una textura y un color únicos que lo hacen fotogénico y muy atractivo para las redes sociales. El desafío, como apuntan los comerciantes, es su precio. La alta demanda global ha encarecido un fruto que ya de por sí era costoso. Sin embargo, la respuesta de la industria está siendo la innovación constante. En Junín, el éxito del alfajor Dubái ha llevado a Pasticcino a desarrollar nuevos productos, como una granola con pistacho o unas barras proteicas con el mismo ingrediente.
Lo que parecía una moda pasajera está demostrando tener los mimbres para convertirse en un clásico. Como bien apuntan desde la Dietética Raíces en Junín, "muchos que no lo conocían descubrieron de qué se trata. Creo que el precio limita un poco que se quede, pero sería bueno que se vuelva un clásico". El pistacho, impulsado por un vídeo viral, ha pasado de ser un ingrediente exótico a protagonizar una revolución silenciosa en las góndolas de medio mundo.
Lo que parecía una moda pasajera está demostrando tener los mimbres para convertirse en un clásico. Como bien apuntan desde la Dietética Raíces en Junín, "muchos que no lo conocían descubrieron de qué se trata. Creo que el precio limita un poco que se quede, pero sería bueno que se vuelva un clásico". El pistacho, impulsado por un vídeo viral, ha pasado de ser un ingrediente exótico a protagonizar una revolución silenciosa en las góndolas de medio mundo.