Hubo un tiempo en que la croqueta era ese tesoro escondido en la cocina de las abuelas, un ritual de bechamel, tiempo y paciencia que parecía destinado a perderse en la memoria afectiva. Sin embargo, una pequeña revolución culinaria iniciada en un restaurante de Madrid ha logrado lo imposible: industrializar la artesanía sin perder el alma. Solo de Croquetas, la 'Croquetería Indie' de referencia en España, acaba de dar su salto más ambicioso al aterrizar en los lineales de El Corte Inglés, llevando la croqueta gourmet y sin gluten a los hogares de medio país.
La noticia, que ha sacudido el sector de la alimentación en enero de 2026, supone un punto de inflexión para la categoría de los congelados premium. Hasta ahora, Solo de Croquetas era un secreto a voces para los amantes de la gastronomía. Su historia comenzó en la hostelería, conquistando paladares en sus propios restaurantes y en el canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías). Durante la pandemia, el ecommerce se convirtió en su tabla de salvación y, posteriormente, en una próspera vía de negocio que les permitió abrir su propia planta de producción y consolidar un modelo único que combina artesanía, innovación y especialización extrema.
Ahora, con su llegada a los centros de El Corte Inglés en Madrid —desde Princesa y Serrano hasta Pozuelo y Sanchinarro— la marca da el salto definitivo al retail, democratizando el acceso a un producto que hasta hace poco era casi de culto. Lo hace, además, en un momento en que el consumidor busca "pequeñas dosis de placer" y "lujo discreto" en su cesta de la compra, según las últimas tendencias globales.
Ahora, con su llegada a los centros de El Corte Inglés en Madrid —desde Princesa y Serrano hasta Pozuelo y Sanchinarro— la marca da el salto definitivo al retail, democratizando el acceso a un producto que hasta hace poco era casi de culto. Lo hace, además, en un momento en que el consumidor busca "pequeñas dosis de placer" y "lujo discreto" en su cesta de la compra, según las últimas tendencias globales.
Cuatro sabores para conquistar el paladar
La propuesta que llega a los lineales se presenta en bandejas de seis unidades (150 gramos) a un precio de 3,99 euros, con una selección inicial de cuatro sabores que resumen la filosofía de la casa: jamón ibérico, el clásico por excelencia; cecina con gorgonzola y puerro, una combinación audaz y equilibrada; setas con trufa, para los amantes de los sabores terrosos y profundos; y provolone con tomate seco y orégano, una original "croqueta de pizza" que demuestra su capacidad para jugar con la tradición.
Todas las recetas comparten un denominador común: están elaboradas con ingredientes de calidad, técnicas culinarias reales y, detalle fundamental, son aptas para celíacos. La marca ha conseguido el santo grial de la croqueta sin gluten: una textura cremosa por dentro y una corteza crujiente que nada tiene que envidiar a las versiones tradicionales con harina de trigo.
Todas las recetas comparten un denominador común: están elaboradas con ingredientes de calidad, técnicas culinarias reales y, detalle fundamental, son aptas para celíacos. La marca ha conseguido el santo grial de la croqueta sin gluten: una textura cremosa por dentro y una corteza crujiente que nada tiene que envidiar a las versiones tradicionales con harina de trigo.
El desafío de la freidora de aire
Uno de los grandes hándicaps del consumo doméstico de croquetas siempre ha sido la fritura: conseguir ese punto exacto sin que se rompan o queden aceitosas. Solo de Croquetas ha resuelto el problema con una innovación técnica clave. Son las primeras croquetas del mercado que pueden prepararse en freidora de aire (airfryer), además de en freidora tradicional u horno, manteniendo en todos los casos la misma textura y cremosidad que en un restaurante.
Esta versatilidad elimina la principal barrera para el consumidor moderno, que busca calidad sin complicaciones. Como explica Eduardo Gambero, fundador de la marca, "este paso no es solo la entrada en retail: es acercar a cualquier cocina esas croquetas que antes hacían nuestras madres y abuelas; y que poco a poco se estaban perdiendo. Croquetas de verdad, sin complicaciones y con el sabor de siempre".
Esta versatilidad elimina la principal barrera para el consumidor moderno, que busca calidad sin complicaciones. Como explica Eduardo Gambero, fundador de la marca, "este paso no es solo la entrada en retail: es acercar a cualquier cocina esas croquetas que antes hacían nuestras madres y abuelas; y que poco a poco se estaban perdiendo. Croquetas de verdad, sin complicaciones y con el sabor de siempre".
El 'helado premium' de las croquetas
La llegada de Solo de Croquetas al supermercado redefine la categoría. Hasta ahora, existían productos etiquetados como "gourmet", pero seguían siendo interpretaciones industriales: masas más densas, salsas simplificadas y sabores menos profundos. La comparación que maneja la propia marca es ilustrativa: pretenden ser a las croquetas lo que Ben & Jerry's o Häagen-Dazs fueron al helado. Es decir, demostrar que un producto cotidiano y profundamente arraigado en la cultura popular puede tener un nivel gastronómico real, incluso en el formato congelado.
Para el viajero gourmet que no puede desplazarse a Madrid, o para aquel que echa de menos el sabor de casa estando lejos, este lanzamiento es una puerta abierta a la nostalgia y la excelencia. Solo de Croquetas ha logrado lo que parecía imposible: encapsular el sabor de la tradición en un envase ready to cook, listo para viajar desde el congelador a la mesa en cuestión de minutos. La revolución 'indie' de la croqueta ya está en marcha, y esta vez, llega a todas las cocinas.
Para el viajero gourmet que no puede desplazarse a Madrid, o para aquel que echa de menos el sabor de casa estando lejos, este lanzamiento es una puerta abierta a la nostalgia y la excelencia. Solo de Croquetas ha logrado lo que parecía imposible: encapsular el sabor de la tradición en un envase ready to cook, listo para viajar desde el congelador a la mesa en cuestión de minutos. La revolución 'indie' de la croqueta ya está en marcha, y esta vez, llega a todas las cocinas.